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Vicios del consentimiento

Si se produce vicio de consentimiento se puede ejercer la acción de anulabilidad

¿Qué son los vicios del consentimiento?

Podemos considerar como vicio del consentimiento todo aquel hecho o actitud que impide el consentimiento contractual se haga de forma libre y consciente por parte de los contratantes. Si una de las partes presta su consentimiento sin alguna de estas características, se dice que se ha dado un vicio del consentimiento. Cuando se dan vicios en el consentimiento se dice que el contrato es anulable, es decir, la persona que ha prestado su consentimiento de forma viciada puede ejercer la acción de anulabilidad.

¿Cuáles son los vicios del consentimiento?

Los vicios del consentimiento los encontramos recogidos en el Código Civil, en el artículo 1.265, donde se afirma que “será nulo el consentimiento que se da por error, violencia, intimidación o dolo”. Aunque se diga que son nulos, son anulables.

¿Qué es el error vicio?

El error vicio es un falso conocimiento de la realidad o de un hecho que, al afectar a la voluntad del contratante, provoca que la persona preste su consentimiento sobre algo distinto de lo que verdaderamente quiere.

¿Qué es la violencia?

Hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible. Se da en todos los casos de violencia física absoluta, en la que la voluntad del contratante es sustituida por la voluntad del agente violentador.

Más que una voluntad viciada, en realidad lo que existe es una ausencia de consentimiento, porque la voluntad libre y consciente para contratar ha sido sustituida por una fuerza irresistible que le obliga a prestar el consentimiento.

¿Qué es la intimidación?

Tiene lugar cuando se inspira a uno de los contratantes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave, tanto en su persona o sus bienes como en, por ejemplo, la persona o bienes del cónyuge, hijos, padres, familiares más cercanos.

Por consiguiente, es necesario que se dé una amenaza, como un anuncio de un mal inminente, grave e injusto y la creación de un estado racional de temor en la persona, como consecuencia de la amenaza.

La amenaza puede venir tanto del otro contratante como de una tercera persona. Destacar que el temor reverencial (por ejemplo, temor a un jefe) no puede anular un contrato, ni se entiende un vicio de consentimiento.

¿Qué es el dolo y cuáles son los tipos?

Se puede decir que hay dolo cuando con palabras o maquinaciones insidiosas, que parte de uno de los contratantes, se induce al otro contratante a celebrar un contrato, el cuál no se hubiese producido sin dichas palabras o maquinaciones.

El dolo supone la celebración de un acto antijurídico de forma consciente y voluntaria. Es un vicio basado en la mala fe del que se vale una persona para engañar al otro con la intención de que preste su consentimiento.

Los tipos de dolo los encontramos regulados en el artículo 1.270 del Código Civil, del que se deduce que el dolo puede ser tanto grave como incidental.

  • Dolo grave: es cuando el engaño es la causa que determina la celebración del contrato.
  • Dolo incidental: es cuando el engaño no constituye la causa determinante de la celebración del contrato, pero si puede haber facilitado su conclusión. Solo obliga al que lo que empleó a indemnizar daños y perjuicios, pero no anula el contrato.

Para que el dolo vicie el consentimiento y produzca la nulidad de los contratos tiene que ser grave y no haber sido empleado por las dos partes contratantes. En el caso en el que el dolo sea recíproco, se produciría la compensación de culpas.

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