Swap, condena a Banco Cooperativo Español

Sentencia del Tribunal Supremo
19 Febrero, 2015
Acciones de Bankia ¿puedo reclamar?
20 Febrero, 2015
Show all

Se trata de la reciente sentencia de 17 de febrero de 2015 del Juzgado de Primera Instancia nº1 de Estella que condena a Banco Cooperativo Español a devolver 9.150,70 euros más el interés legal correspondiente por un swap.

Ferrer-Bonsoms,  Abogados es un despacho especializado en temas de Derecho Bancario. Hemos obtenido importantes sentencias a favor de nuestros clientes. Entre otras, la primera setencia que condenó a CaixaBank en España por swap. Si lo desea, puede describirnos su caso y nuestros profesionales podrán ofrecerle una primera valoración.

pago tarjetaEn el caso concreto enjuiciado, el contrato se celebró con el fin que expresamente y de forma clara se recoge en el propio contrato, más concretamente, en la oferta del producto, esto es, cubrir la evolución de los tipos de interés, dando oportunidad de cubrir todo o parte del endeudamiento que el cliente tenga a tipo de interés variable.

 Quedó acreditado en juicio que la iniciativa en la contratación del producto partió de la Caja Rural de Navarra pues Dña. XXX manifestó que recibió una llamada de D. Jesús María Navarro Pastor para ofrecerle el producto, lo que resulta lógico pues difícilmente pudo partir de Dña. XXX tal propuesta, por serle totalmente desconocida. Después, tras presentarse en la sucursal y recibir una información escueta y rápida, en la que le destacaron cuál iba a ser la cuota a satisfacer durante la duración del contrato, se adhirió al contrato preestablecido por la entidad bancaria prestando su consentimiento tras consultarlo con su esposo, pues desde la propia entidad le apremiaron a tomar una decisión ya que la oferta sólo duraría unos días (hay que resaltar a este respecto que el plazo de comercialización del producto expiraba el 11 de abril de 2008, según consta en la oferta del producto).

La evaluación de la conveniencia del producto (aportado como documento nº 7 junto al escrito de contestación a la demanda), y que se lleva a cabo el mismo día de la orden de contratación -2 de abril de 2008-, no revela que el test se haya efectuado pues simplemente se trata de un documento estereotipado válido para cualquier cliente ya que lo único que se cumplimenta a mano es el nombre del cliente por el que éste declara que la Caja le ha solicitado información sobre sus conocimientos y experiencia para valorar la adecuación del producto a contratar y con la información suministrada se puede concluir que el producto es conveniente para el cliente.

Sin embargo, del interrogatorio de parte no puede sostenerse en modo alguno que Dña. XXX tenga conocimientos financieros ni experiencia financiera. Resulta evidente que la Caja sólo pretendió con dicho documento cumplir con las obligaciones legales pero de forma meramente formal. Resulta más que evidente que el cuestionario efectuado para conocer cuál era su formación no sirve para determinar la idoneidad de la cliente pues es muy escueto y en él sólo se hace constar que posee los estudios básicos y que sólo ha realizado una operación financiera en los últimos tres años (el préstamo hipotecario) siendo incomprensibles las restantes preguntas supuestamente realizadas a la cliente hasta para quien suscribe. Resulta evidente que el empleado cumplimentó los apartados referidos a su interés y sin ni siquiera formular las preguntas y Dña. XXX se limitó a firmar los documentos que el empleado le presentó en los apartados que éste le indicaba confiando en su buen hacer. Es más, el manual presentado por la propia demandante en el acto de la audiencia previa corrobora esta forma de actuar pues de él se deduce cómo todos los pasos se realizan en unidad de acto. De esta manera, si lo lógico es que la entidad ofrezca estos productos a los clientes con un perfil inversor y con conocimientos financieros, en este caso, la entidad actúa de forma inversa y sólo después de “colocar” el producto a un cliente claramente influenciable (con preocupación ante una subida de tipos por lo que ello supone para su economía familiar), simulan que realizan el test (pues estoy convencida que no se le formularon las preguntas que constan en el documento presentado sino que se rellenaron los espacios unilateralmente por el banco) con el sólo fin de aparentar cumplir con la legalidad.

Es más la falta de aplicación de la cláusula suelo por parte de la entidad en fecha 26 de mayo de 2010 (aportado como documento nº 5 al escrito de contestación) revela la mala fe de la entidad pues en él, por primera vez, se hace constar que Dña. XXX conoce la posibilidad de que se generen liquidaciones negativas para el supuesto de que el tipo de interés que recibe el cliente sea inferior al tipo de interés a pagar por el cliente, con un claro fin de protegerse ante lo que se evidencia como una muy mala práctica contractual. De hecho, esta nueva iniciativa de la entidad, que se pretende ofrecer como un beneficio para la clienta, sólo aporta más ventajas a la entidad ya que al desaparecer la misma, la diferencia y, por lo tanto, la liquidación a practicar iba a ser más ventajosa para el banco.

Las características del producto se explicaron a Dña. XXX de forma que ésta entendió, tal como expuso, que su cuota hipotecaria nunca iba a superar los 820 euros mensuales durante cuatro años y lo firmó porque de esta forma se aseguraba que no iba a perder el piso ya que si los tipos seguían subiendo no podría asumir su coste. Sin embargo, no le mostraron ninguna simulación de la operativa del producto ni le dibujaron posibles escenarios adversos (que es como también se publicitaba el producto en la prensa escrita, tal como acredita la parte demandante con el documento nº 4: proteja su hipoteca ante la subida del euribor).

Además, no le aconsejaron buscar asesoramiento dada la complejidad del producto, sino todo lo contrario ya que le advirtieron que la oferta sólo duraría un día de manera que lo comentó con su marido y firmó toda la copiosa documentación aportada y ello lo hizo sin conocer su alcance, confiada en la actuación de su entidad de referencia. Firmó muchísimo, todo lo que me pusieron, explicó en juicio. El propio director de la Caja, D. Jesús María Navarro Pastor, reconoció que había manifestado a Dña. XXX que con el producto tendría la tranquilidad de poder conocer con antelación cuáles iban a ser las mensualidades.

Las cláusulas esenciales de este nuevo contrato es el tipo fijado entre las partes y el plazo de duración del contrato. Así, según lo pactado, si el euribor aumentaba por encima del tipo fijado lo que determinaba una cuota a pagar superior a la que resultaría de fijar el tipo establecido, ello haría a Dña. XXX acreedora frente a la entidad de la diferencia entre lo pagado y la cantidad que realmente deberían pagar siendo este extremo el que únicamente se explica con detalle a la demandante y no el proceso inverso, como así aconteció, pues en este caso, es el banco entonces quien se convierte en el acreedor del cliente por dicha diferencia de manera que junto a la cuota hipotecaria resultante del tipo de interés aplicable, se les gira otra hasta alcanzar el tipo fijado (lo que no se detalla en el contrato).

De esta manera, Dña. XXX obtuvo pérdidas durante tres años (pues todas las liquidaciones, salvo la primera, fueron negativas –documento nº 7 de la demanda-) pese a que dicho producto se ofertó,

según la propia entidad bancaria, para otra finalidad como era la cobertura de los riesgos de la subida de los tipos de interés variable de su préstamo con garantía hipotecaria que fue en realidad el único escenario descrito por la entidad demandada pues ésta no acreditó lo contrario y ni siquiera ofreció una simulación del producto. Así, aunque los testigos dijeron lo contrario, sin embargo, no lo acreditaron documentalmente y la actora niega que le hubieran ofrecido una simulación para entender el funcionamiento del producto.

El contrato, por otro lado, como se ha destacado en el fundamento de derecho segundo, tampoco detalla estos riesgos que fácilmente podría haber resaltado la entidad financiera de una forma clara y evidente sino, todo lo contrario, pues tras su lectura, la única conclusión que puede extraerse es que la entidad demandada en ningún momento resalta que los tipos de interés pueden tener una tendencia bajista, que es la que precisamente tuvieron, de manera que la representación que pudo hacerse la demandante de la realidad financiera existente estaba totalmente distorsionada pues era incompleta.

Evidentemente, los responsables de la entidad no son responsables del comportamiento del mercado financiero, que no es lo que se les reprocha, sino de la muy deficitaria forma en que comercializaron el producto, curiosamente, en unas fechas en las que ya se había iniciado la crisis financiera que todavía nos afecta y que, por lo tanto, el comportamiento del marco de los tipos era más inestable, lo que exigía un mayor rigor profesional y una información más clara y detallada.

En este sentido, la parte demandada, que es a quien corresponde hacerlo, no ha desplegado ninguna actividad probatoria de entidad suficiente como para poder concluir que informaron de forma clara, precisa y suficiente resaltando los riesgos que la operación suscrita entrañaba para evitar malentendidos.

En el caso planteado, es evidente, por no constar otra cosa, que únicamente se informó de los aspectos que beneficiaban al cliente y que hacían atractivo el producto pero no de los que le podían perjudicar, de tal manera que el posible riesgo para el cliente aparecía velado y de una manera muy residual, siendo ello realmente significativo en un momento de previsión bajista de los tipos de interés (sobre todo, para los profesionales de este sector) dado que en la fecha de formalización del contrato la crisis financiera ya había comenzado siendo esto un hecho objetivo, lo que distorsiona la finalidad para la que se celebró el contrato.

Es patente, porque así se desprende de la documentación aportada, que Dña. XXX no tenía conocimientos financieros y ni siquiera la evaluación de conveniencia practicado abonan la existencia de ese posible conocimiento, ya que dicha evaluación precisamente da a entender lo contrario y es más, ni siquiera aparece tampoco practicado un test de idoneidad específico para saber si efectivamente la parte hoy actora estaba en condiciones de poder concertar ese producto bancario, de tal manera que dadas las circunstancias, Banco Cooperativo Español, S.A. debió haber desaconsejado ciertamente la contratación.

Por otro lado, la terminología empleada en el contrato no es lo suficientemente sencilla y puede perfectamente inducir a confusión a personas que no están experimentadas en esta materia y si además, no existió una explicación pormenorizada o al menos unos folletos que ayudaran a disipar cualquier duda razonable, no se hicieron simulaciones, y las explicaciones verbales fueron realmente insuficientes, faltándose así al más elemental deber de información al cliente en la debida forma, hay que entender que ese contrato es nulo, porque se debe apreciar un vicio de consentimiento al amparo de los artículos que regulan el error anteriormente citados teniendo en cuenta que el error invencible, fue esencial, ya que recayó sobre las condiciones esenciales del contrato o, si se quiere, sobre aquellas condiciones de la sustancia objeto del contrato que principalmente hubieren dado motivo a celebrarlo y, ha de reputarse excusable, a la vista de que se omitió toda información relevante al cliente en relación a la operación financiera y a sus riesgos, y en concreto, que las liquidaciones podrían ser negativas, deber de información que debía haber extremado al no poseer Dña. XXX conocimientos en el sector.

Por último, no resulta invocable la teoría de los actos propios por haberse presentado la demanda tras haberse consumado el contrato pues precisamente, por no haber expirado el plazo de caducidad al que está sujeta la acción ejercitada, que se inicia a partir de la consumación del contrato, resulta viable la misma.

FB
FB

Comments are closed.