Acciones Popular, primera sentencia firme en Navarra
28 febrero, 2019
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Sentencia favorable al cliente en Cantabria: el banco devuelve 80.000 euros en Valores Santander

 

Las herederas alegaron que la clienta fallecida, que contrató con 96 años, no comprendía el producto ni sus riesgos

 

El Banco Santander   ha sido condenado por la venta de Valores Santander, y deberá devolver 80.000 euros a las herederas de una clienta que los invirtió en Valores Santander.

Así lo ha determinado un juzgado de la capital cántabra, en Santander, que ha declarado la nulidad del contrato Valores Santander. El contrato fue celebrado en 2007.

Las demandantes, representadas por Ferrer-Bonsoms & Sanjurjo Abogados, solo deberán devolver los intereses obtenidos por los Valores Santander.

 

La clienta tenía un perfil conservador y sin conocimientos financieros

El juez considera que hubo un vicio de consentimiento esencial en la contratación de los Valores Santander.

 

La clienta, que falleció en 2012, tenía 96 años cuando suscribió estos valores.

 

Su perfil era de inversor conservador y sin especiales conocimientos financieros. No tenía cartera ni de productos híbridos ni de derivados financieros. Destacar por otro lado que era una cliente que venía trabajando desde hace tiempo con el Banco Santander, y que por lo tanto tenía mucha confianza con los empleados de la entidad (Banco Santander).

Como señala el Tribunal Supremo en su reiterada doctrina, resulta sumamente relevante el tipo de perfil del actor (demandante) a la hora de valorar una estimación de la acción por vicios en el consentimiento o por indemnización de daños y perjuicios. En este caso en el producto denominado Valores Santander.

Como ha quedad acreditado en este procedimiento nos encontramos con una persona de edad avanzada (96 años) que carecía de experiencia inversora similar, y carecía de conocimientos especiales en materias como Valores Santander.

 

Fue el banco quien tomó la iniciativa para ofrecerle los valores

La iniciativa de la contratación partió del banco (Banco Santander) pese a que el producto “no era recomendable para la compradora”.

El producto financiero denominado en Valores Santander se vendió a clientes del propio banco en el año 2007. Principalmente en septiembre de 2007.

El objetivo era obtener recursos destinados a la compra del banco holandés ABN Amro a través de una OPA. Para ello Banco de Santander realizó una emisión de 7.000 millones de euros, la mayor emisión de la historia en el mercado español.

Las condiciones de los Valores Santander además dependían del éxito de dicha OPA. Por ejemplo si no se llevaba a efecto, los Valores Santander serían una inversión de renta fija con vencimiento a un año. Un buen producto para clientes minoristas como el caso enjuiciado.

Pero de llevarse a cabo la OPA, los Valores Santander se convertían en obligaciones necesariamente convertibles en acciones Santander.  

 

Un canje muy perjudicial para los clientes de Valores Santander

Dado que se consumó la OPA, los Valores Santander fueron convertidos en acciones (comprados los Valores Santander en 2007, con canje en 20129. Si el valor de la acción caía (como ocurrió), el titular de los Valores Santander tendría que asumir la pérdida de la bajada de las acciones (algo que no es explicó claramente).

Si las acciones tenían un valor de 12,96 euros por acción en el momento de adquirir Valores Santander, en 2012 las acciones de Banco Santander cotizaban por debajo de los 6 euros. De esta forma, los tenedores de este producto tuvieron que  asumir una pérdida del 45% de su inversión.

Así, el vencimiento de los Valores Santander se produjo, definitivamente, el 4 de octubre de 2012, convirtiéndose obligatoriamente el bono en acciones. En estos supuestos el cliente no contrataba un bono simple de renta fija con un 7,5% de interés TAE fijo y después un Euribor + 2,75%, como reflejaba la publicidad del producto.

Un ejemplo claro: los Valores Santander representaban 1000 títulos de 12,9 euros por acción; y esos 1000 títulos (acciones) pasaron a valores menos de 6 euros. Y eso no se explicó claramente a los clientes (por lo general minoristas).

 

Valores Santander son un producto complejo

Los Valores Santander son un producto “complejo”.  Además puede implicar grandes pérdidas, por lo que el banco debía valorar y analizar el producto y el perfil del cliente para ver si era capaz de entenderlo y si se ajustaba a su interés.

 

Si los Valores Santander no se ajustaban al perfil del cliente, el banco no debía ofrecer el producto.

Además se ha declarado por varios juzgados la complejidad de los Valores Santander. Por ejemplo:

Sentencia de la Audiencia Provincial de Oviedo Sección nº 6, nº 108/2015 de 26 de abril de 2015; o la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, Sección 9ª, nº 322/2015 de 10 de julio de 2015, entre otras.

La Audiencia provincial de Zaragoza en Sentencia nº 247/2016 de 8 de julio de 2016, refiere que:

“(…) VALORES SANTANDER era un producto altamente complejo y derivado con varias opciones, es decir, no es de fácil comprensión, y que no era un producto adecuado para inversores minoristas. Este perito declaró que Banco de Santander estuvo manipulando durante meses la cotización de este valor. Es decir, este producto no estaba exento de riesgos.”

 

Banco Santander no realizó “ninguna comprobación” sobre el perfil de la clienta, ni se basó en su historial previo.

Esto también resulta muy relevante dado que la entidad debería de velar por los intereses de su cliente como de los suyos propios. Es por ello que el Tribunal Supremo exige a la entidad que efectúe un estudio previo del cliente.

En estos casos (anteriores a diciembre de 2007) las entidades suelen alegar que no estaba vigente la normativa de los test MIFID (entró en vigor en diciembre 2007).

La normativa pre-mifid de todas formas es aún más exigente que la normativa MIFID (desde nuestro punto de vista) por cuanto exige un estudio previo del cliente para ofrecer un producto acorde a dicho perfil. Lo que hace incluso más viable la reclamación (desde nuestro punto de vista, insisto).

 

Se evidencia, señala la sentencia, “una clara incongruencia” entre la compradora y dichos productos.

 

No hubo información precontractual “suficiente, clara y veraz”. Por el contrario, fue “absolutamente incompleta, sesgada y alejada de la realidad”.

 

Es el banco no demostró haber informado adecuadamente ni que la clienta tuviese los conocimientos necesarios

Recuerda la sentencia que corresponde al banco “desvirtuar” el error de consentimiento.

Debe acreditar que el cliente tiene los conocimientos adecuados para entender el producto y sus riesgos. Si no lo hace, deberá acreditar que dio la información oportuna, lo que el banco no hizo. Se basa para ello en la jurisprudencia del Tribunal Supremo.

 

Producto complejo, especulativo y de riesgo

La información es fundamental al tratase de un producto “no apto para clientes minoristas de perfil ahorrador”. Se acude a la Audiencia Provincial de Cantabria, que califica estos valores como “complejos, especulativos y de riesgo”.

 

El propio folleto reconoce que es un producto sin comparación en el mercado español

La sentencia aclara que estos valores “no son equiparables a fondos de inversión o acciones”, productos que tenía la clienta. El propio folleto informativo reconoce que no hay constancia de valores comparables en el mercado español. Por tanto, ni son sencillos ni se pueden equiparar a títulos de renta fija o variable.

Firmar solo la orden de compra reconociendo la entrega del folleto no es suficiente

La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 10 de Oviedo de 20 de julio de 2016 señala que

Es evidente que el tríptico -del que únicamente se firma haberlo recibido a la vez que se adquiere el producto- no es suficiente para tener un adecuado conocimiento del producto si no va acompañado de las oportunas explicaciones. Además, la información debería de darse con la antelación suficiente para poder reflexionar y estudiar si lo ofertado se adecua a lo que verdaderamente desea adquirir el cliente. En este sentido, no se ha probado que se facilitarse ningún tipo de información y explicación a la actora y a su esposo sobre el contenido de estos documentos y, por extensión, sobre los productos que contrataban”.

Por ello la firma de la orden de compra no es suficiente. Aunque diga que el cliente recibió copia del folleto. Lo curioso además es que el folleto en ningún caso (por lo general estaba firmado por los clientes).

 

Al tener vecindad civil navarra, el plazo para anular no prescribió

El banco alegó la caducidad de la acción de anulabilidad. Pero recuerda el juez que la clienta tenía la vecindad civil navarra y el contrato se suscribió en esta comunidad. Por ello, se aplicaba el Fuero Nuevo de Navarra.

Por este código, el plazo sería de prescripción y no de caducidad. Y este plazo fue interrumpido por sendas reclamaciones en 2012 y 2016. Por tanto, la acción no prescribió.

Por todo ello, el juzgado anula el contrato por vicio en el consentimiento. En consecuencia, el banco debe devolver a las herederas de la clienta los 80.000 invertidos.

¿Que plazo tengo para reclamar Valores Santander?

El plazo aplicable es el de prescripción del artículo 1964 del Código Civil. (Ello de conformidad con la D.T. 5ª de la Ley 42/2015, en relación con el artículo 1939 del Código Civil). El plazo para reclamar daños y perjuicios por los Valores Santander es el de 15 años.

 

Si adquirió Valores Santander, acuda a Ferrer-Bonsoms & Sanjurjo Abogados

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