Nulidad del Bono Autocancelable RBS, BBVA, SAN

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Condena por Juzgado de Primera Instancia de Madrid, de 9 de febrero de 2015.

La acción principal que se ejercita es la de nulidad del bono autocancelable RBS, BBVA, SAN, suscrito el 18 de marzo de 2008 con Barclays.

barclays

Se fijaba como referente el precio inicial de las acciones de las entidades  bancarias Royal Bank of Scotland, BBVA y Santander, y la rentabilidad estaba condicionada al mantenimiento de la cotización de las acciones de referencia en un cierto porcentaje durante un período de cinco años.

Estando prevista la posibilidad de pérdidas importantes del capital invertido en el momento en que la bajada de la acción de peor comportamiento era superior al 50 %, lo cual acaeció en el caso concreto en relación con las acciones del RBS, que llegaron a cotizarse en el último año de vigencia del producto a un 9,40 % de su valor, con respecto al que tenían en 2008, lo que supuso al demandante una pérdida del 90,60 % de la inversión.

La complejidad de estos productos bancarios, como es el caso de los productos estructurados determina que la entidad bancaria deba ser extremadamente diligente en su emisión y comercialización de estos productos, especialmente cuando los destinatarios tienen la condición de minoristas.

De este modo, el deber de información sobre las características esenciales del producto y sus riesgos constituye una obligación contractual esencial cuya ausencia pudiera determinar la declaración de nulidad.

Se materializa  esta obligación en los puntos siguientes:

A) La obligación de mantener, en todo momento, adecuadamente informados a sus clientes.

B) La información deberá ser imparcial, clara y no engañosa.

C) Obligación de proporcionar a los clientes, de manera comprensible, una información adecuada sobre la entidad y los servicios que presta; sobre los instrumentos financieros y las estrategias de inversión; sobre los centros de ejecución de órdenes y sobre los gastos y costes asociados de modo que les permita comprender la naturaleza y los riesgos del servicio de inversión y del tipo específico de instrumento financiero que se ofrece, pudiendo, por tanto, tomar decisiones sobre las inversiones con conocimiento de causa.

La información referente a los instrumentos financieros y a las estrategias de inversión deberá incluir orientaciones y advertencias apropiadas sobre los riesgos asociados a tales instrumentos o estrategias.

D) Cuando se preste el servicio de asesoramiento en materia de inversiones o de gestión de carteras, la entidad obtendrá la información necesaria sobre los conocimientos y experiencia del cliente, incluidos en su caso los clientes potenciales, en el ámbito de inversión correspondiente al tipo de producto o de servicio concreto de que se trate; y sobre la situación financiera y los objetivos de inversión de aquel, con la finalidad de que la entidad pueda recomendarle los servicios de inversión e instrumentos financieros que más le convengan.

Quinto.- Sobre la alegada caducidad.

La excepción alegada no puede ser estimada. En los contratos de tracto sucesivo, como el de autos, es reiterada la jurisprudencia del Tribunal Supremo, puede citarse entre otras muchas la sentencia de 11 de junio de 2003, que sienta la doctrina de que en el ejercicio de la acción de nulidad basada en los casos de error, el plazo de cuatro años, empezará a correr desde la consumación del contrato, norma a la que ha de estarse de acuerdo con el artículo 1969 del Código Civil.

En orden a cuando se produce la consumación del contrato, dice la sentencia del Tribunal Supremo de 11 de julio de 1984 que no puede confundirse la consumación con la perfección del contrato, y que el momento de la consumación sólo tiene lugar cuando están completamente cumplidas las prestaciones de ambas partes.

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