Hipoteca multidivisa, vicio en el consentimiento

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La prestación del consentimiento sólo puede considerarse libre y voluntariamente efectuada tras haber cumplido la entidad bancaria sus obligaciones de información.

En el caso de las hipotecas multidivisa (como en tantos productos bancarios ofrecidos a los consumidores) los bancos deberán acreditar que la información facilitada fue suficiente y eficaz. En el caso de no hayan cumplido con dicho deber de información, cabe alegar nulidad por vicio en el consentimiento y dolo omiso de la entidad bancaria, porque el consentimiento formalmente prestado quedó invalidado por un error tan relevante y excusable, en los término que describe el artículo 1266 del Código Civil, que lo convierten en inoperante.

El error es excusable porque está causado por la conducta omisiva de la entidad bancaria y tiene la entidad suficiente como para invalidar el consentimiento del consumidor, porque recae sobre un elemento esencial de las obligaciones económicas y jurídicas asumidas, no le es imputable y no puede ser salvado por una diligencia media (según las circunstancias del caso).

Resulta de aplicación la doctrina de la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de enero de 2.014 sobre la omisión de los test regulados en la LMV, sobre la que el TS considera que, si bien no impide que en algún caso el cliente goce del conocimiento necesario y por lo tanto no haya padecido error al contratar, lleva a presumir en el cliente falta del conocimiento suficiente sobre el producto contratado y sus riesgos asociados que vicia el consentimiento. Por eso, la ausencia del test no determina por sí la existencia del error vicio, pero sí permite presumirlo.

La hipoteca multidivisa, como producto de elevado riesgo, es un producto inadecuado al perfil de un consumidor porque ante perfiles conservadores la entidad bancaria no debe aconsejar ni comercializar inversiones de riesgo, por beneficiosas que parezcan en el momento de contratación. Como indica la Sentencia del Tribunal Supremos de 17 de abril de 2.013, como un perfil conservador no es compatible con inversiones de riesgo, la pérdida o depreciación de la inversión por circunstancias no conocidas a la fecha en que se realizó no puede ser calificada como caso fortuito del artículo 1.105 del código civil si la entidad bancaria hace correr el patrimonio del cliente un riesgo que éste no deseaba. Si las normas expuestas le obligaban a respetar ese perfil conservador y, por tanto, a no invertir su patrimonio en productos de riesgo, no puede luego oponer la materialización de un riesgo que nunca debió existir.

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